domingo, 13 de mayo de 2018

Hamburgo SV en Segunda División



54 años, 164 días, 2 horas, 50 minutos y 43 segundos. Es el tiempo ininterrumpido que el equipo Hamburgo SV ha pasado en la primera división de la Liga alemana: desde su fundación hasta ayer. Era el único equipo de la Bundesliga que siempre había jugado en primera división sín retroceder nunca.

Este año ha pasado y la próxima temporada al Hamburgo SV tocará jugar en segunda división y pelear para volver a subir.

En segunda división encontrará y jugará el derby en contra del Sankt Pauli el segundo, y más molón, equipo de la ciudad.

Los dos equipos están divididos no sólo por temas deportivos, sino también por temas póliticos: los seguidores del Sankt Pauli son por la mayoría de izquierda, mientras los de HSV son de derecha lo que puede llevar a disturbios.

Esperando que eso no pase, podemos sólo reiniciár el reloj.


lunes, 7 de mayo de 2018

Coffee to Fly: tomar un café al lado de los aviones



Uno de mis sitio favoritos de Hamburgo (y de los muchos a los que les gustan los aviones) es el Coffee To Fly un bar pequeñito a menos de 300 metros de la pista 15/33 del aeropuerto de Hamburgo; así cerca que e puede olor el queroseno y oír fuerte los motores que acceleran para despegar.

No se llega aquí con el transporte público o por casualidad, hay que saber que este sitio existe e ir allí con vehículo propio. Los aviones están muy cerca y se ven muy bien, pero llevando prismáticos o cámara de foto con un buen zoom se pueden hasta ver los pilotos y los pasajeros.

Vais a estar en buena compañía: hay siempre muchos aficionados aerotrastornados o padres que llevan aquí a los niños a mirar lo aviones. Hay una terraza muy bonita para aprovechar los dias de sol pero también hay plazas por el interior para los que quieren ver despegar o aterizzar los aviones con lluvia, mal tiempo o a lo mejor viento cruzado.

Y en el mientras se puede tomar (café, cerveza, refrescos) o comer (salchichas) algo.

martes, 27 de marzo de 2018

Chorizo falso y comida fake



Aunque hay unas cosas ricas también en la cocina alemana, hay mucha más variedad y sabores en los productos del mediterráneo; además la comida mediterránea tiene aquí un toque exótico y es muy atractiva. 

Los alemanes lo saben e intentas sacar provechos por si mismos de cosas que no les pertenece. Así en los supermercados se encuentran clones de comidas típicas extranjeras hechas en Alemania como chorizo español con banderas de españas y molinos de viento o jamón york italiano...si no fuera por esas letras pequeñas "Hergestellt in Deutschland", producido en Alemania o sea fake.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Kevin y Jacqueline


Los alemanes están obsesionado con los nombres: la cantidad de nombre que se encuentran en Alemania es increíble, menos que los nombres más clásicos pasa raras veces de encontrar personas con el mismo nombre. Y con la globalización se le ha ido la pinza: escogen cualquier nombre extranjero, adaptan palabras extranjeras y a veces parece que juntan letras al azar para tener un nombre nuevo, original y "bonito".

Pero hay más. Para los alemanes hay nombres que condenan a los niños a ser discriminados. Kevin y Jacqueline son los más representativos, pero también Justin y Marvin para los niños y Chantal y Mandy para las niñas van ser una condena para los peques.

Puede parecer que estoy exagerando, pero es la verdad. Hay una investigación de la Universidad de Oldenburg que lo comprueba: las maestras y los profesores discriminan a los niños con esos nombres, los judican menos capaces y más problematicos y los niños con esos nombres que llegan a la universidad y la concluyen son la excepción.

Uno de los primeros consejos de los amigos alemanes después de enterarse que alguien está embarazado es de evitar esos nombres.

Esta locura se resume en uno de los comentarios más famosos que salió de esa investigación:

"Kevin no es un nombre, es una diagnosis"

Hay también la otra cara de moneda o sea los nombres que facilitan la vida a los niños: Alexander, Maximilian o Simon y a las niñas: Charlotte, Sophie y Nele.

No lo sé, me parece todo así absurdo que un pais entero pueda discriminar a niños y adultos solo por sus nombres, pero ya lo sabeis, cuidado con los nombres.
OldenburgOldenburg
Oldenburg
Oldenburg

jueves, 1 de marzo de 2018

Una semana bajo cero





Podría ser peor, en Hamburgo la gente cuenta de cuando las temperaturas bajan por debajo de los -20 grados y se hace fiesta por arriba del hielo del lago, pero hace también frío cuando por una semana entera las temperaturas se quedan entre -12 y -5 grados.

A pesar del frío Hamburgo está preciosa: lagos, canales y el río congelan y la nieve se queda por arriba y de repente la ciudad parece un pueblo tranquilo entre las montañas o un paisaje del Océano Ártico.

lunes, 26 de febrero de 2018

Juegos sobre el hielo


Mientras que acerca de los juegos olímpicos se sigue discutiendo si el curling es un deporte o no, en Alemania se juega el que a lo mejor es su antepasado: el Eisstockschießen (una de esas palabras alemana por las que se tarda un tiempo antes de aprender a pronunciarla).

Las reglas son más o menos las de la petanca con la diferencias que se juega sobre hielo y con piezas muy pesadas que hacen el todo más divertido y peligroso.

En Hamburgo se puede jugar al Eisstockschießen en el EisArena: la pista de hielo al aire libre de la ciudad que, claro, está abierta sólo en invierno.

Una diversión muy aconsejada a los que no tienen miedo al frío para pasar una tarde con amigos porque mola más jugar cuando está oscuro.

viernes, 16 de febrero de 2018

Rote Grütze el postre nórdico




Al final de una comida de especialidades alemanas, a lo mejor probando el Labskaus, se necesita el postre. Y aquí por el Norte el postre más típico es el "Rote Grütze": una salsita de frutos rojos que se come normalmente con salsa de vainilla.
Es un postre muy común, además que en los restaurantes se puede comprar también el los supermercados, solo o en combinación con la salsa de vainilla.

Tampoco es dificil prepararla por si mismo en versión casera con esta receta.

250g de grossella negra (cassis)
250g de grossella roja
250g de frambuesas
250g de fresas
125g de cerezas
125g de cerezas ácidas (guindo)
100g de almidón de maíz (maicena)
300ml de zumo de cerezas
1 sobre de azúcar vainillada
150g de azúcar (aúnque no es necesario)
1 canela en rama

Limpiar bien la fruta y quitar los huesos de las cerezas.
Echar en una olla el zumo de cerezas, el azúcar, la canela y llevar a ebulición. Echar mitad de los frutos, la maicena y dejar cocer hasta que encoja.
Añadir la demás fruta, quitar la rama de canela y dejar enfriar.
Servir en tazas con salsa de vainilla o tambíen nata.

Como decía el azúcar va un poco a gusto, depende si se quiere un sabor más dulce o más agrio.